No permitas que prescriban tus pérdidas: Sálvalas disminuyendo la depreciación

Estrategia para aprovechar pérdidas y postergar su aplicación.

Existen empresas que tienen pérdidas fiscales que datan de hasta 10 años atrás y que, por la falta de buenos resultados, pronto prescribirán sin haberlas podido aprovechar. Ante esta situación, una estrategia que conviene evaluar para el aprovechamiento de las pérdidas es la disminución de la depreciación. A continuación se explica esta opción en tres partes: Prescripción de las pérdidas, disminución de la depreciación y los requisitos para posteriores modificaciones de la depreciación. Prescripción de las pérdidas El Artículo 57 de la Ley del Impuesto sobre la Renta establece que “la pérdida fiscal ocurrida en un ejercicio podrá disminuirse de la utilidad fiscal de los diez ejercicios siguientes hasta agotarla”. Esto es, si transcurren 10 años de haberse generado una pérdida y ésta no se amortiza, el contribuyente ya no puede utilizarla en años posteriores; es decir, esa pérdida prescribe. Sobra decir que para amortizar una pérdida es necesario que existan utilidades contra cuáles aprovecharlas, pero para las empresas que no han generado suficientes utilidades para amortizar sus pérdidas de los últimos 10 ejercicios, las mismas irán prescribiendo sin haberlas podido utilizar. Una posibilidad para generar utilidades, o para incrementar la existente es disminuir la depreciación de los activos, mecánica que se analiza a continuación. Análisis de la depreciación El Artículo 31 del ordenamiento citado establece que “las inversiones únicamente se podrán deducir mediante la aplicación, en cada ejercicio, de los por cientos máximos autorizados por esta Ley”. La misma disposición, en su párrafo cuarto, aclara que “el contribuyente podrá aplicar por cientos menores a los autorizados por esta Ley”. De lo anterior se desprende que el contribuyente puede modificar la tasa de depreciación de un bien. Por ejemplo, si tiene un vehículo de transporte depreciándose a la tasa del 25%, puede aplicar una tasa de 10% y generar así una deducción menor durante un número mayor de ejercicios. La intención de generar una deducción menor es generar utilidades, o bien, elevar la que se haya generado, con la finalidad de amortizar las pérdidas que están por prescribir, y al mismo tiempo, la deducción de la depreciación se difiere para ejercicios posteriores, como se muestra en el siguiente ejemplo en el que se considera una retroexcavadora deducida al 25%, es decir, en cuatro años, comparando con la reducción a 10% de la tasa a partir de 2017, y volviendo al 25% en el año 2022, difiriendo así la deducción del bien entre un mayor número de ejercicios.